Como suele ocurrir en los partidos importantes del Atlético de Madrid, las miradas y las esperanzas se centran en Julián Álvarez, considerado su máxima estrella. En su primera visita al Camp Nou, la atención sobre él es aún mayor, no solo por su potencial impacto deportivo, sino también porque se ha convertido en el gran anhelo de Joan Laporta y en la principal prioridad de Mateu Alemany para la próxima temporada. Todos lo desean, pero por ahora, el Atlético de Madrid disfruta de su talento en el Metropolitano.
Un tesoro que proteger
Desde su llegada el verano pasado, Julián Álvarez ha sido un jugador diferencial, generando una expectación e influencia en el equipo comparables a las de figuras como Futre, Falcao, Diego Costa o Luis Suárez. Diego Simeone fue el primero en advertir sobre la importancia de tener un jugador de su nivel en el equipo rojiblanco. El entrenador argentino afirmó: “Es nuestro mejor jugador, uno de los mejores delanteros del mundo. Lo tenemos nosotros, debemos cuidarlo y ojalá siga dándonos todo lo que nos está dando, que es mucho”. Simeone fue quien más insistió para que Álvarez entendiera que el Atlético era el mejor lugar para tener el protagonismo que no encontraba en el Manchester City. Bajo las órdenes de Simeone, Álvarez ha alcanzado los mejores números de su carrera, con 39 goles en 75 partidos, lo que equivale a 0,52 goles por partido.
Blindado, pero deseado
Con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros, un contrato firmado hasta 2030 y la convicción del club de que no hay jugador más adecuado para tomar el relevo de Antoine Griezmann, todo indicaría que Julián Álvarez marcará una época en el Atlético de Madrid. Más aún después de que el verano pasado prefiriera el proyecto deportivo y el rol que le ofrecía Simeone (y varios de sus compañeros de selección, como Rodrigo De Paul, Nahuel Molina y Giuliano Simeone) a los 10 millones anuales que le ofrecía el PSG. Sin embargo, el interés de uno de los dos grandes clubes de La Liga siempre genera incertidumbre.
El posible sucesor de Lewandowski
A pesar de que Robert Lewandowski sigue marcando goles, su edad (37 años) obliga al Barcelona a buscar un sustituto. Tanto Joan Laporta como Hansi Flick consideran que Julián Álvarez, con 25 años, campeón del mundo con Argentina y con una prometedora carrera por delante, sería un fichaje de impacto, solo comparable a Erling Haaland. El presidente del Barcelona está dispuesto a explorar todas las opciones posibles para que la delicada situación financiera del club no impida la llegada de Álvarez al equipo azulgrana. Ya sea mediante la activación de palancas financieras o la venta de jugadores importantes, Laporta está decidido a hacer realidad su sueño.
Un plan sólido
Mateu Alemany, con una amplia trayectoria en el mundo del fútbol como presidente, director general y director deportivo, incluyendo su paso por el Barcelona, conoce bien a Joan Laporta y el funcionamiento del club catalán. En poco tiempo en el Atlético de Madrid, Alemany ha evaluado la situación del club y sus necesidades, y ha trazado una estrategia clara: la continuidad de Julián Álvarez no solo es fundamental, sino que es una prioridad. Por ello, planea una mejora contractual para disipar cualquier duda y consolidar al delantero como jugador franquicia del club durante al menos los próximos cinco años. Aunque aún no se han iniciado las negociaciones formales, ya ha habido contactos preliminares. Alemany cuenta con el respaldo de Apollo, tanto para convencer a Álvarez como para construir una plantilla que esté a la altura de sus expectativas.
Un ganador innato
Ajenos a los rumores, Julián Álvarez se muestra feliz en el Atlético de Madrid y con el deseo de seguir sumando títulos a su carrera. Ambicioso en el campo desde sus inicios en River Plate, donde conquistó la Copa Libertadores, y posteriormente en el Manchester City, donde ganó la Champions League y la Premier League, Álvarez no concibe su vida sin competir al más alto nivel. En la presente temporada, ya suma diez goles, superando su registro del año anterior. En su primer año en España, marcó en dos de los cuatro partidos contra el Barcelona (uno en La Liga y otro en la Copa del Rey), demostrando su importancia en los grandes encuentros. Ahora, le espera el Camp Nou, con los rumores sobre su futuro y con el desafío de marcar fuera del Metropolitano, tras su gol en Cornellà en la primera jornada. Es el escenario perfecto para exhibirse ante los ojos de quienes lo desean y para contribuir a que el Atlético de Madrid pueda celebrar títulos al final de la temporada.
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